Ajustes para el arranque

Cayetana Aljovín
Presidenta SNP
Diario Gestión

Desde la llegada del COVID-19 a nuestro país hace seis meses, el Perú viene enfrentando la etapa más difícil de su historia reciente. Por un lado, nuestro sistema de salud sigue sin poder atender a los miles de peruanos y peruanas afectados por este virus; y por otro, nuestra economía se encuentra en riesgo de retroceder lo avanzado en los últimos 10 años.

En este difícil escenario, haber cumplido con éxito la primera temporada de pesca es un logro sumamente importante ya que es fruto del esfuerzo y compromiso de los trabajadores y empresarios de la industria pesquera.

Los desafíos para alcanzar este objetivo no fueron pocos ni fáciles. Así, hemos sido los pioneros en diseñar e implementar estrictos protocolos de bioseguridad, que demandaron una inversión superior a los S/41.3 millones, y que se convirtieron en referentes para otros sectores.

Sumado a ello, con el cumplimiento de la cuota asignada (2.4 millones de TM) para la primera temporada, los trabajadores han recibido más de S/430 millones en remuneraciones y se generarán exportaciones de harina y aceite de pescado por US$ 1,000 millones, un aporte fundamental para la reactivación de nuestra economía.

Pero el aporte del sector pesquero no queda allí. En los últimos seis meses, la industria pesquera también asumió el compromiso de atender a sus colaboradores y a las comunidades de sus zonas de influencia con una red de soporte y ayuda social que hasta finales de julio ascendía a S/18.8 millones a nivel nacional, beneficiando a más de 425 mil personas.

Un punto a resaltar en este sentido, es la donación anunciada esta semana de una planta de oxígeno medicinal para Chimbote, la cual demandará una inversión de casi medio millón de soles gracias al aporte de nuestras asociadas Centinela, CFG Investment-Copeinca, Exalmar y TASA.

Ahora bien, para volver a arrancar nuestra economía y salir de este tiempo delta, resulta urgente hacer varios ajustes para poner el motor a punto y facilitar el desarrollo de aquellos sectores que pueden ser aún más competitivos, entre los que destacan el pesquero y acuícola. Para ello resulta clave atender la agenda pendiente.

Así, uno de los primeros puntos es la reducción de una serie de sobrecostos que afectan al sector pesquero y que en los últimos años se incrementaron en 400%. Por otro lado, resulta necesario afinar las políticas para reactivar un régimen especial de pesca en el sur que permita llegar a niveles que superan el medio millón de toneladas como sucedía hace algunos años.

Pero la agenda pendiente pesquera no se limita a la anchoveta. Y por ello, es importante impulsar la competitividad de la industria en otras pesquerías como el jurel, la caballa y el atún. Así, consideramos oportuno ampliar la cuota de jurel para este año, con lo cual se generarían recursos y divisas adicionales; mientras que en el caso del atún, se requiere un régimen que permita el reintegro tributario del ISC al combustible que utilizan los barcos de esta flota. Apostar por impulsar la industria atunera generaría además de importantes divisas, 70 mil nuevos empleos en el norte del país, que ahora son más que urgentes.

Finalmente – y por ello no menos importante – es crucial la promoción de la acuicultura peruana, un sector intensivo en mano de obra. Para ello, resulta necesario dotar de liquidez a este sector, para lo cual deberían generarse fondos de financiamiento a bajo costo; y, revisar los procesos de devolución de impuestos para que sean menos engorrosos. Además, se requiere un rol más proactivo de Sanipes para solucionar los problemas en los mercados de destino.

Es momento de dejar el banco de pruebas e implementar todos los ajustes necesarios para reactivar la economía. Arranquemos de una vez.