Combate jardinero a la corrupción

Elena Conterno
Presidenta SNP
Diario Gestión

En la CADE 2018, la sesión “Corrupción: cómo enfrentarla” contó con las presentaciones de dos expertos: Alex Wagner, profesor en Suiza, que nos trajo su visión académica sobre la corrupción y cómo combatirla, y Daniel Linsker, senior partner de Control Risks, que nos brindó una visión aplicada de los programas de cumplimiento en las empresas.

Wagner nos resaltó que para combatir la corrupción desde las empresas son importantes la auditoría y los incentivos, pero también los valores intrínsecos de las personas. Con un ejemplo de cómo se comportan las personas si nadie las mira, enfatizó que muchos actúan bien, a pesar de que podrían obtener beneficios de no hacerlo. Es decir, muchas personas encuentran valor en actuar bien.

Frente a lo anterior, sugiere que las empresas pongan especial atención en reclutar a las personas correctas, y que como sociedad nos preocupemos por educar en integridad. Recalcó que la corrupción es un problema humano, que requiere soluciones humanas. Comentó también que son importantes los sistemas de denuncia en que se garantice el anonimato del denunciante, y la cultura contra la corrupción. Sobre lo último, remarcó que fomentar la integridad requiere que los ejecutivos den el ejemplo y sean transparentes y consecuentes: “que digan lo que hacen y que hagan lo que digan”.

La transparencia fue por cierto la palabra que mejor resumió para los asistentes a la CADE qué significa la integridad. Otras palabras planteadas fueron honestidad, honradez, valores, ética y coherencia.

Por su parte, Linsker destacó que un buen programa de cumplimiento debe combinar buenos controles, capacitación y monitoreo con una cultura empresarial de cero tolerancia a la corrupción. Destacó que para lograr instaurar una cultura prointegridad, frente a casos de corrupción, las sanciones deben ser las adecuadas, así sea un familiar o un empleado querido; solo así se dará un buen mensaje a toda la organización.

Resaltó que debe partirse por un buen diagnóstico de los riesgos de corrupción, y que los controles deben priorizarse en las áreas vulnerables. Comentó también sobre los pactos de integridad, que pueden ayudar a sumar a todos los actores en actuar de forma ética y honesta, y a denunciar a quien no lo haga.

Linsker llamó la atención sobre el hecho de que muchas personas no saben qué son los conflictos de interés y, por lo tanto, no informan de los mismos ni se abstienen de tomar una decisión. Es decir, cuando están frente a decisiones en que hay dos intereses en conflicto aquel de la organización que representamos y aquel, por ejemplo, de un familiar que es potencial proveedor, no se informa de la situación ni la decisión la toma alguien más, quien no tenga conflicto y, por tanto, pueda hacer un juicio imparcial y objetivo.

En diálogo se abordó también el caso de situaciones de corrupción sistémica, como las coimas en las obras públicas o la entrega de permisos judiciales de pesca, en que como sociedad debemos actuar de manera colectiva para erradicarlas. Urge en este frente una acción colectiva de los constructores y contratistas contra las coimas en obras públicas, así como también de los estudios de abogados contra las coimas a jueces y técnicos. Confío en que pronto veremos acción.

En síntesis, necesitamos un combate jardinero a la corrupción, con al menos tres líneas de trabajo: (i) sacar de raíz situaciones de corrupción sistémica; (ii) colocar tierra fértil para la integridad, con personas que tienen valores, y (iii) montar un sistema de cumplimiento efectivo que nutra y proteja a las empresas de manera permanente, para que la integridad crezca en las mismas.

Foto: Diario Gestión