En educación básica necesitamos más

Elena Conterno
Presidenta SNP
Diario Gestión

El Gobierno presen￾tó la Política Nacional de Competitividad y Productividad, la cual comprende nueve objetivos prioritarios. Para cada uno ha definido lineamientos e indicadores. Bien por plantear una hoja de ruta para mejorar en competitividad y productividad, y bien por haber incorporado a la sociedad civil en el consejo directivo del Consejo de Competitividad y Formalización.

En cuanto a la educación, el segundo objetivo prioritario se refiere a fortalecer el capital humano, para lo cual –como dice la Política– se requieren “servicios públicos de calidad, que integren la enseñanza con los servicios de salud y alimentación”. Como indicadores se plantean los años promedio de escolaridad en la población de 25-34 años (el indicador representa el nivel educativo con el que la fuerza laboral afronta los desafíos del mercado de trabajo), así como el porcentaje de estudiantes que alcanzan el nivel satisfactorio de comprensión lectora y matemáticas en las pruebas censales. Bien por tener en cuenta el impacto del sistema educativo en los alumnos.

Veamos cuál es el impacto actual del sistema educativo según los resultados de las pruebas censales. Las estadísticas del 2016 muestran que menos de 15% de los alumnos de segundo de secundaria logran los resultados esperados en comprensión lectora y matemáticas.

Este año deben terminar el colegio los alumnos que rindieron la citada prueba en 2016; y, probablemente, menos de 10% de los mismos terminarán con los resultados esperados en las dos materias referidas. Sin duda debe preocuparnos a todos que solo 1 de cada 10 alumnos que se gradúan logra los resultados esperados luego de 11 años de educación primaria y secundaria.

Al respecto, cabe resaltar que la educación es un proceso acumulativo. Si en los primeros años un alumno no logra los conocimientos esperados, en los siguientes difícilmente podrá adquirir conocimientos más avanzados.

Vemos que la comprensión lectora adecuada es 46% en segundo de primaria, 31% en cuarto de primaria y 14% en segundo de secundaria. Es de esperar entonces que los que estaban rezagados siguen estándolo años más tarde y se incorporan otros que antes estaban al día.

En atención a lo anterior, para mejorar en los resultados de los niveles más avanzados en educación debemos priorizar los niveles más básicos. La calidad educativa de los primeros años de estudio, así como el combate a la desnutrición y la anemia resultan fundamentales para que los niños peruanos empiecen con buen pie y resultados su educación, como lo plantea la Política de Nacional de Competitividad y Productividad.

Sin embargo, las metas que se plantean son bajas. En cuarto de primaria se plantea en comprensión lectora pasar del 31% actual a 47% en el 2030 y en matemáticas del 25% actual a 38% en el 2030. Es decir, de cada 100 niños que este año ingresen a nivel preescolar, cuando lleguen a cuarto grado en el 2030 menos de la mitad tendrá los niveles deseados de comprensión lectora y matemáticas. Y, por tanto, para cuando terminen el colegio serán probablemente solo 30-40% los que alcancen los niveles deseados.

Estamos muy rezagados en logros educativos, y sin duda la educación es fundamental para que los peruanos puedan tener más oportunidades en su vida, puedan participar activamente en la vida democrática y orientar mejor a las siguientes generaciones. Propongámonos metas más ambiciosas para la educación básica, y sumemos todos esfuerzos para que las mismas se alcancen.

Desde la Sociedad Nacional de Pesquería una de las líneas de trabajo es justamente la promoción de consumo de pescado como un alimento clave para los niños y adolescentes, ya que tiene numerosos beneficios comprobados en la concentración y memoria.

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