“En el sistema de cuotas, quién decide cuánto pesca cada empresa es el mercado”

Entrevista a Hannes Guissurarson, por Pablo Ferreyros, director de Tribuna Universitaria

Hannes Guissurarson, además de historiador económico, profesor de filosofía y autor de varios libros; es una de las figuras más lúcidas y polémicas de la política Islandesa.  Visitó nuestro país esta semana para dar dos notables conferencias sobre la privatización de las cuotas de pesca, base del actual sistema islandés a cuya consolidación contribuyó. En entrevista exclusiva con nuestro portal expone sus ideas sobre un tema de gran actualidad y que ya saltó a nuestra campaña política, como lo es la privatización de los recursos naturales. Pero también nos habla sobre lo que le falta hacer al Perú en este aspecto, sobre sus años como cercano asesor del jefe de gobierno de su país y sobre ciertas propuestas políticas locales.

Pescados privados

Usted vino a Perú a hablar sobre la privatización de los recursos pesqueros. ¿Podría contarnos un poco al respecto?

Sí, Islandia y Nueva Zelanda desarrollaron un sistema de cuotas individuales transferibles entre 1983 y 1984. Los dos sistemas son muy similares. Las cuotas son entregadas a los propietarios de embarcaciones pesqueras en el marco del sistema del país, en Islandia son un porcentaje del permiso total de pesca. Las cuotas son individuales y transferibles, lo que significa que pueden ser transadas en el mercado y eventualmente ser compradas por quienes ofrezcan el mejor precio, que serán quienes manejen sus negocios de la manera más eficiente. Además, las cuotas son permanentes, lo que significa que sus propietarios tienen interés a largo plazo en la sostenibilidad y el rendimiento del recurso, porque ellos son dueños del derecho exclusivo a utilizar el recurso.

¿Cómo son fijadas esas cuotas? ¿De qué manera decide el gobierno cuanto asignar a cada compañía?

Hay dos tipos de decisiones en el sistema de cuotas. Una es la decisión sobre el permiso total de pesca en cada stock, esa decisión la toman un instituto del gobierno -el instituto de investigación marina- y el ministerio de pesquería considerando la biomasa. Luego hay otra decisión sobre cuanto obtiene cada pesquera, y esa es básicamente una decisión que hace el mercado, porque inicialmente las cuotas son asignadas de acuerdo a la historia de capturas, pero ya que son transferibles serán compradas por quienes son más eficientes y son capaces de comprarlas, así que el mercado decide la participación de cada cuota de pesca individual en el permiso total.

Usted dijo que estas son cuotas de largo plazo. ¿Son heredables o tienen una duración fijada?

Bueno, en la ley islandesa esto queda poco claro. Eso no es bueno, debería estar claro cuál es el status legal de estas. Pero son heredables y, por ejemplo, si el dueño de una de estas se divorcia de su esposa, este es un bien que será tomado en cuenta cuando dividan su fortuna. La ley trata a las cuotas como si fueran propiedad. No son en realidad completamente reconocidas como tal, pero lo son en la mayoría de aspectos. Mi opinión es, y creo que esto está confirmado por la experiencia, que mientras más permanente sea la cuota, más a largo plazo y más eficiente será porque creará un interés en el rendimiento a largo plazo del recurso.

Eso, se relaciona, definitivamente, con la tragedia de los comunes de Garreth Hardin

Sí. Las ITQs (Individual Transferable Quotas) en Islandia son básicamente derechos privados de uso que resolvieron el problema que ha sido llamado la tragedia de los comunes porque son poseídas individualmente, son transferibles y son permanentes; lo cual es clave. Por ello son una solución, en el mar, a este problema.

¿Por qué este sistema de cuotas privadas es mejor que otros?

Lo que ocurría [en Islandia] cuando teníamos acceso abierto al recurso en cuestión es que no había forma de evitar el ingreso de embarcaciones al área de pesca, de manera que entraban más y más de estas hasta que la ganancia neta caía a cero y toda la renta que pudo haber sido obtenida desaparecía debido a los costos excesivos. Este era un sistema extremadamente ineficiente porque no había ganancia. Después de que se introdujera el sistema de cuotas, el incentivo era pescar de una manera en que minimizaras tus costos y, por tanto, maximizaras tus ganancias. Esto ha sido bastante exitoso y es la razón de que el sistema de cuotas sea mucho mejor que el sistema de acceso abierto, que previamente era el caso en Islandia y que sigue siéndolo en muchos otros países. Otra alternativa que ha sido discutida es la de cuotas de esfuerzo; por ejemplo días de pesca limitados, digamos, a 100 al año. Pero eso crearía lo que se llama un derby, una competencia muy costosa para pescar lo más posible durante el periodo permitido. Con esto la gente no pensaría en minimizar costos sino en maximizar la extracción durante los días de pesca, por lo que es un sistema ineficiente. La conclusión es que el sistema de ITQs es económicamente muy exitoso pero políticamente controversial. Y es controversial porque los dueños de las empresas pesqueras ganan dinero.

¿Entonces sería controversial solo si crees que está mal que la gente gane dinero?

Bueno, el argumento es que no contribuyen al recurso. Pero yo creo que eso es incorrecto porque aquellos que se mantienen en la pesquería son gente que sabe manejar empresas pesqueras de manera eficiente, así que creo que está bien que obtengan ganancias por poseer las ITQs. El capitalismo se basa en el libre intercambio y la propiedad privada, y tienes que tener esos dos pilares si quieres disfrutar de los poderes creativos del capitalismo. Y creo que este es un gran paso en esa dirección aun si el sistema de cuotas no es perfecto.

En Islandia hubo dificultades políticas para implementar el sistema de cuotas pesqueras privadas ¿Cómo se resolvieron?

Sí, es absolutamente cierto, el sistema fue muy controversial cuando se introdujo. Entonces había más desacuerdo entre todo tipo de gente sobre qué tipos de controles debíamos mantener, si cuotas de esfuerzo o cuotas de captura… Muy pocos entendían entonces la lógica del sistema ITQ, así que la oposición se basaba más en un mal entendimiento de este. No obstante, esto ha cambiado: ahora todos entienden en mayor o menor medida que es un sistema exitoso; pero entonces el argumento pasa a ser que los dueños de las firmas pesqueras deberían compartir sus ganancias con otros. Esto suena muy bien, pero significa que se les debería poner impuestos. Entonces los ingresos tributarios irían a los políticos profesionales que tratan de sobornar a la población cada cuatro años, antes de las elecciones. Y eso no es realmente compartirla con la población como un todo, compartirla con la nación.  Lo que es realmente es que los políticos obtienen más ingresos para que se puedan involucrarse en más comportamientos tontos; como siempre hacen.

Y las pesqueras ya pagan impuesto a la renta, por lo que de alguna manera ya están compartiendo parte de sus ganancias.

Si, absolutamente. Yo estoy en contra del impuesto al uso de recursos, porque si tienes derechos plenamente definidos en las pesqueras, entonces solo deberían cobrárseles impuestos de la misma forma en que a todas las demás empresas: un impuesto a la renta, un impuesto a ventas… No debería haber un impuesto especial sobre las pesqueras. Debería tenerse un sistema tributario claro, consistente, predecible y simple.

El caso peruano

¿Qué opina del sistema de asignación de cuotas pesqueras en Perú?

Yo creo que es una gran mejora respecto del pasado pero que se puede hacer más para solidificar las cuotas, es decir, hacerlas completamente individuales, completamente transferibles y completamente permanentes. Esas son realmente las tres claves para un sistema de cuotas exitoso.

En Perú, las grandes empresas pesqueras solo pueden pescar a partir de una determinada distancia de la costa. El espacio entre la costa y el límite está destinado a los pequeños pescadores artesanales. ¿Considera adecuada esa regulación?

Considero que es incorrecta porque genera una inconsistencia en el sistema. También teníamos eso en Islandia, una presión muy fuerte para permitir pesca semi recreacional cerca de la costa. Es algo que continúa hasta cierto punto pero lo mejor es, en mi opinión, incorporar a todos los pescadores en el sistema de cuotas. La actividad de los pequeños pescadores no representa una gran parte del total, por lo que es manejable. Así que eso es lo que yo haría: hacer el sistema de cuotas totalmente inclusivo.

Algunos podrían argumentar que esa sería una competencia desleal para los pescadores artesanales

Sí, pero ese solo sería el caso si es que los pescadores artesanales fueran ineficientes. La clave para una economía exitosa es dirigir a la gente a las ocupaciones en las que sus habilidades son aprovechadas en beneficio de la comunidad, así que deberíamos dejar que se mantengan en la industria pesquera solo quienes saben cómo operar a menor costo, minimizando costos y maximizando ingresos. La eficiencia es nuestro catalizador para determinar quién debería manejar una empresa o compañía y quién no, así que si salieran del mercado sería simplemente porque no pueden satisfacer las necesidades de los consumidores tan bien como sus competidores.

Perú es un exportador importante de harina de pescado, pero la única especie que puede ser usada para ese fin es la anchoveta. ¿Considera que es una regulación adecuada?

Yo realmente no lo limitaría de ninguna manera. Entiendo que pueda tenerse que hacer cosas que son políticamente necesarias, pero me parece que debería usarse el pescado de la manera más económicamente eficiente, sea esta procesarlo para consumo humano o para harina de pescado. Simplemente debería hacerse lo más rentable, porque como dije antes -y como Von Mises y Hayek argumentaban- la rentabilidad es información sobre qué hacer con los recursos que tienes.

Algunos peruanos como Enrique Ghersi o Hernando de Soto vienen desde hace ya varios años proponiendo ideas cercanas a la suya sobre extender la titulación de la propiedad sobre la tierra e incluir en esta la del subsuelo.

Deberíamos distinguir entre dos tipos de recursos. Un tipo son los que están siendo utilizados, pero no de manera eficiente. Sobre estos deberíamos generar derechos de propiedad basados en el uso previo. Pero entonces tenemos al segundo tipo: recursos nuevos que no están siendo utilizados y respecto de los cuales no hay una titulación ni un historial de uso. Esos recursos podrían ser apropiados, o divididos entre la población, o subastados, o algo similar; pero es importante que al hacerlo no creemos una fuente adicional de ingresos para el gobierno. Deberíamos más bien tener un fondo público que financie mejoras en infraestructura, en pistas, en colegios o en algo más; pero lo importante es no fortalecer al Estado, que ya es lo suficientemente fuerte. Así que es importante encontrar un medio de distribuir esos recursos directamente a la gente y a las familias, no al gobierno.

Enfoques y trayectoria

Usted fue asesor del primer ministro de Islandia entre 1991 y 2004. ¿Qué rol jugó usted en la creación de ese sistema?

No jugué ningún rol en absoluto ahí. Aún si lo había propuesto muchas veces antes de que se implementara, no tuve nada que ver con que fuera implementado,  porque esto ocurrió como resultado de un método de ensayo y error en que la gente buscaba maneras de evitar la sobrepesca y de hacer rentables las empresas pesqueras. Pero creo que ayudé un poco después de 1991 a consolidar el sistema. Fui una de las personas que apoyó el sistema, fuertemente, pero el sistema surgió no por diseño sino por desarrollo espontáneo.

Suena muy cercano a las ideas Hayek. Usted, por cierto, fue un discípulo de este pensador. ¿De qué manera su teoría de los órdenes espontáneos se relaciona con esta propuesta?

Creo que está muy estrechamente relacionada, porque la teoría de Hayek -y es una maravillosa teoría- es que se pueden tener órdenes que no han sido diseñados sino que se han desarrollado espontáneamente. Esta es una mirada realmente profunda a la condición humana y creo que el programa político de un liberal clásico es quitar obstáculos al desarrollo espontáneo. Los individuos intercambiamos, aprendemos los unos de los otros, y nos beneficiamos los unos a los otros, así que los más importante es quitar obstáculos al desarrollo espontaneo y tratar de crear un marco dentro del cual este sea facilitado. Ese es básicamente mi programa político. Yo diría que he sido bastante influenciado por Hayek pero que hay otras importantes perspectivas en la escuela de Chicago y en las novelas de Ayn Rand, con la idea del empresario como un innovador y alguien extremadamente importante para la sociedad. También pienso que las perspectivas de la escuela de Virginia, es decir James Buchanan y sus estudiantes, son importantes. Buchanan señaló que debemos entender a los políticos de la misma manera que a los empresarios: están persiguiendo su propio interés y deberíamos ser sospechosos de sus motivos tal como lo somos con los de los empresarios. Pero lo verdaderamente bueno de la competencia es que aún si los empresarios solo  están jugando para si mismos, solo pueden hacerlo en el libre mercado produciendo y ofreciendo lo que el consumidor desea. Así que, esencialmente, es el consumidor quien decide; y redunda en beneficio suyo que el empresario esté buscando ganancias. Esa es la magia del mercado.

Su defensa de la privatización del recurso pesquero implica la importante distinción entre Estado y sociedad civil propia de la modernidad y que Constant ya advertía. Algunos creen que darle los recursos al Estado es dárselos a la gente. ¿Porque considera que eso en realidad se lograría privatizándolos?

Benjamin Constant, en su muy famoso discurso en París en 1819, criticaba a los revolucionarios franceses y a Rousseau por considerar que en realidad  no estaban luchando por la libertad del hombre moderno sino por la libertad antigua. La libertad de los antiguos era el derecho a participar en las decisiones de la colectividad. La libertad de los modernos es el derecho de hacer lo que quieras hacer, de ejercer tu individualidad, de estar en desacuerdo con el gobierno -algo que no podías hacer en la antigua polis griega. Yo estoy de acuerdo con Constant en que hemos desarrollado la habilidad de tomar decisiones individuales y una forma de hacerlo es at través de la propiedad, del ejercicio de tus propias acciones. Mencioné en mi conferencia que una clase de individuos afluentes significa que la riqueza está siendo más distribuida que si el gobierno manejara la mayor parte del dinero. Por ejemplo, si estas en un país en que hay cien personas que son miembros del parlamento ¿Qué es mejor, que  esos cien controlen todos los recursos o que estos estén divididos entre diez mil o cien mil personas ricas? Yo creo que la libertad en el sentido moderno es mayor si tienes la riqueza distribuida entre los individuos en vez de que esté toda concentrada en manos del gobierno, eso sería más la libertad de los antiguos de la que hablaba Constant.

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Fuente: Lucidez.pe