Nostradamus de la pesca

Elena Conterno
Presidenta SNP
Diario Gestión

En la última década han aparecido unos nostradramus de la pesca, que cada cierto tiempo vaticinan la extinción de especies pesqueras. Bajo la etiqueta de conservacionistas, buscan evitar la pesca, por lo general sin sustento.

En 2012 señalaron que se debía pescar una cantidad mínima de merluza porque de lo contrario practicamente desaparecería; frente a ello, los pescadores señalaron que tenían una medición distinta y realizaron protestas que lamentablemente costaron dos vidas humanas. Poco después se vio que había abundancia de merluza que hasta hoy se mantiene.

A inicios de 2013 anunciaron la extinción de la anchoveta, se acusó a la pesca industrial de depredadora, con múltiples adjetivos destemplados, lo cual solo fue frenado por la realidad, que escasas semanas después mostró el nivel más alto de biomasa de anchoveta del último decenio.

A fines de 2015 predijeron otra vez la extinción de la anchoveta, reclamando que no se abriese la temporada hasta con avisos pagados en periódicos. Luego de la temporada, en junio de 2016 Imarpe midió 7,3 millones de TM de anchoveta, lo cual mostró una biomasa saludable y demostró una vez más que las profecías de los nostradamus de la pesca no tenían asidero.

Dado que la biomasa ya no podía ser objeto de críticas, los nostradamus se enfocaron en junio pasado en que había un elevado porcentaje de juveniles y por tanto no se debía pescar. Al respecto, el crucero detectó 29% de juveniles en peso. Sin embargo, dado que la pesca se hace con red de cerco en vez de arrastre (que es la que usa el crucero) y que Produce gestiona las temporadas aplicando cierres preventivos de zonas con elevada incidencia de juveniles, en lo que va de la temporada la incidencia viene siendo de 1,29%, muy por debajo del 10% permitido, y significativamente por debajo del 29% detectado en el crucero. Y ello pescando desde milla 5, echando así también por la borda los presagios de que pescar entre milla 5 y 10 atenta contra juveniles de anchoveta. La realidad y los resultados muestran claramente que incluso cuando en el mar haya un elevado porcentaje de juveniles, la pesca no dará un porcentaje similar.

Por cierto, es una buena noticia que haya muchos juveniles, por ser una señal de bienestar de la biomasa, que ha seguido reproduciéndose a pesar de condiciones climáticas adversas. Es una señal que debe darnos tranquilidad y no preocupación.

La vigilancia de la sociedad civil es bienvenida, pero los peruanos merecemos que ésta se base en datos y ciencia, y no en ideología, emociones o predicciones hechas sin el debido sustento.

En la reciente premiación de Buenas Prácticas en Gestión Pública de Ciudadanos al Día, la práctica ganadora en la categoría Gestión Ambiental Efectiva fue la de “Suspensiones preventivas para la conservación del recurso anchoveta” que viene implementando Produce para evitar la incidencia de juveniles. ¡Bien Produce!

Dado que aún no existe tecnología que permita detectar la proporción de juveniles en determinado cardumen de anchoveta -lo cual ha sido acreditado por Imarpe-, la buena práctica de Produce incentiva que las embarcaciones pesqueras reporten de inmediato las zonas con elevada incidencia de juveniles, información con la cual Produce procede a su cierre temporal a la pesca.

Así, frente a los nostradamus de la pesca, las biomasas se muestran saludables, la gestión pesquera es premiada por sus buenas prácticas, y los empresarios seguimos apostando por una pesca sostenible que genera empleo, divisas e impuestos en beneficio de los peruanos.