Pesca al 2030: Sostenibilidad e innovación

Elena Conterno
Presidenta SNP
Diario Gestión

De cara al futuro, dos importantes retos para la industria pesquera peruana son mantener la sostenibilidad de la anchoveta y continuar innovando. En cuanto a lo primero, Perú cuenta con el Imarpe, organismo de gran prestigio nacional e internacional, cuya experiencia y profesionalismo garantizan la sostenibilidad del recurso anchoveta.

Organismos internacionales como la OCDE y Cepal en su informe ‘Evaluación del desempeño ambiental Perú 2016’ destacan la gestión pesquera del recurso anchoveta en nuestro país. Por su parte, el Banco Mundial también ha mostrado al Perú como un ejemplo de gestión pesquera sostenible en el caso de la anchoveta.

De otro lado, un informe de auditoría de FAO al ente científico también revela que “el Perú es uno de los países con la mayor aplicación y un alto nivel de datos de campo como soporte científico hacia la gestión de la pesca”.

Pero esta tarea no solamente reposa en el Imarpe, la industria responsable es un actor medular para mantener la sostenibilidad de los recursos pesqueros, y es un compromiso que asume con la mayor seriedad.

Un ejemplo es lo ocurrido en la segunda temporada de la zona centro norte 2017.

Al respecto, al iniciar la pesca se detectó la presencia de juveniles en las primeras millas de la costa.

Frente a ello, rápidamente la flota industrial decidió salir a buscar anchoveta adulta más allá de la milla 30. No obstante, luego de tres días de búsqueda, al no encontrar cardúmenes de adultos, las empresas dispusieron que sus barcos volvieran a puerto a esperar que mejoren las condiciones del mar y ello permitiese el reagrupamiento –y disponibilidad- de los adultos.

No fueron expertos ni Nostradamus los que pararon la pesca, sino la voluntad de los empresarios, quienes comprometidos con la sostenibilidad tomaron decisiones e informaron en tiempo real sobre lo encontrado a las autoridades, quienes formalizaron la suspensión de la temporada.

Posteriormente, las condiciones mejoraron y tuvimos buena pesca en el mes de enero, hasta que el reinicio del periodo reproductivo llevó otra vez a que responsablemente todos dejemos de pescar.

Esta industria sostenible y responsable ha permitido el crecimiento mundial de la acuicultura en los últimos 20 años de 10 a 90 millones de TM de producción anual.

La industria de ingredientes marinos transforma peces de muy bajo valor comercial en ingredientes con valiosos nutrientes, que a su vez dan lugar a nuevos peces y alimentos.

Así, hoy por cada TM de anchoveta que se convierte en ingredientes marinos se obtienen 4 TM de otros peces cultivados.

En efecto, se trata de la multiplicación de los peces, gracias al valor agregado de poder descomponer y deshidratar pescados en ingredientes.

El segundo reto a comentar es el de continuar innovando. Si bien los últimos años la innovación se ha referido principalmente a tecnología limpia así como a conservas y congelados a base de anchoveta con diferentes salsas y presentaciones, ahora estamos embarcados en una agenda de innovación tecnológica para la utilización de la anchoveta en el enriquecimiento de alimentos de consumo humano.

Se trata de generar alimentos más nutritivos y atractivos al gusto de las personas, mediante la incorporación de los aceites, la proteína o algunos de los aminoácidos de la anchoveta a alimentos que ya consume el público de manera cotidiana. Ello quitándole el sabor y el olor a los ingredientes, para permitir su inclusión, por ejemplo, en arroz, fideos, pan, entre otros alimentos. No nos hemos quedado en los 70 sino que nos proyectamos al 2030. Sostenibilidad e innovación nos vienen acompañando en este recorrido.

Foto: Diamante