Protección a los juveniles: cambiando el paradigma

Richard Inurritegui
Estudio Rodrigo, Elías & Medrano
Diario Gestión

Uno de los temas más sensibles en la pesquería industrial de la anchoveta es la extracción de ejemplares juveniles (debajo de la talla mínima legal de 12 cm). Esto se entiende porque tratándose de un recurso natural renovable, el cuidado de los juveniles garantiza la renovación de la biomasa y su sostenibilidad.

En la pesca de juveniles por encima del porcentaje de tolerancia (10% de la captura), la regulación ha estado tradicionalmente orientada hacia un enfoque sancionador, pensando que de esa manera se desincentivaría esa práctica y se lograría reducir. Ese enfoque ha llegado en el pasado a extremos de sancionar con multas de 8 veces la capacidad de bodega en UIT en el caso de descarte de juveniles y de 0.5 veces la cantidad pescada multiplicada por un factor, en UIT, más el decomiso de lo pescado, en el caso de pesca de juveniles por encima de la tolerancia.

La lógica de una fuerte sanción tiene sentido cuando se trata de una conducta que se realiza en forma adrede. Sin embargo, lo que mayormente ocurre en la pesca de juveniles es lo que se conoce como pesca incidental, pues el recurso viene mezclado entre ejemplares adultos y juveniles con diferentes índices de incidencia, y en la mayoría de los casos no se puede conocer del exceso sino hasta que el pescado ya está “embolsado” dentro de la red y en la superficie del mar. En estos casos, y por la fuerte sanción, la tentación del capitán del barco a botar la pesca (descarte) es muy grande.

Volvamos ahora al tema central que es el cuidado de los juveniles y la biomasa de la anchoveta. Para lograr ello, lo más importante es conocer con certeza las zonas con mayor incidencia de juveniles para que la autoridad pueda cerrarlas de inmediato (veda) y no se siga pescando. Bajo esa premisa, un esquema sancionador muy estricto y con fuertes sanciones lo que genera es un “incentivo perverso” para que los capitanes de los barcos boten la pesca con alto índice de juveniles al mar y no lo declaren, lo que además de generar daño al recurso, no permite conocer la real situación de la biomasa y las zonas con alta incidencia de juveniles para una oportuna toma de decisiones en defensa y protección del recurso.

Por ello, debería cambiarse el paradigma de privilegiar la sanción por el de la información, sobre todo si estamos frente a una pesca incidental. Bajo ese nuevo esquema, la embarcación que habiendo pescado juveniles por encima de la tolerancia, regrese a puerto y lo declare conjuntamente con la ubicación exacta de la zona en que pescó, debería tener una sanción simbólica (no se le podría exonerar completamente a menos que se modifi que la Ley General de Pesca). Eso sí, si es que se cierra una zona por alta incidencia de juveniles y una embarcación pesca en dicha zona, la sanción debería ser ejemplar con una fuerte multa y hasta la suspensión de su permiso de pesca por un plazo.

Algo de este cambio de paradigma se puede apreciar en el D.S. N° 009-2013-PRODUCE, que dispone que si el titular de la embarcación informa de la pesca juvenil y de la zona, puede descargar sin sanción hasta un 10% adicional al porcentaje de tolerancia. Como se puede ver, introduce el concepto del incentivo a la declaración a cambio de un benefi cio, para conocer la situación del recurso, pero aún mantiene el esquema de sanción estricta para el restante 80%. Es un avance importante, pero habría que apostar por cambiar totalmente el paradigma para una mayor protección del recurso.

Fuente: Diario Gestión