Responsabilidad Social y mejoras en la calidad de vida de pescadores de Tacna y el Sur

El caso de APRO SUR (Hoy Apro Ilo) y su apoyo a las familias de pescadores en el sur del país.

Algunas noticias provenientes de Tacna aparecen de vez en cuando en los medios acompañadas de una fotografía con coloridas casitas en una zona donde viven familias de pescadores. Pero la zona no siempre fue así.

Entre los años 2008 y 2010, APRO SUR (hoy Apro Ilo) llegó a entregar alrededor de 250 casas prefabricadas a familias de pescadores artesanales que se encontraban en situación de extrema pobreza, donación que les ayudó a mejorar su calidad de vida de manera significativa, recuerda Ricardo Bernales, presidente de dicha organización y actual vicepresidente de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP).

“En Tacna había mucha gente pobre, que vivía en chozas de esteras y plástico levantadas sobre la arena de las playas, y que muchas veces pasaba hambre. Por eso, antes de pensar en equiparlos para su labor de pesca artesanal, era necesario satisfacer sus necesidades básicas, como la falta de vivienda. Por eso se decidió entregar casas de madera prefabricadas”, sostuvo.

La donación era financiada con los recursos que las empresas pesqueras aportaban al fondo PROSUR, constituido como parte de los acuerdos con los pescadores artesanales de la zona sur del país para que la pesca industrial opere dentro de las cinco millas.

Se trataba de viviendas de madera con base de concreto que medían 60 metros cuadrados y contaban con tres dormitorios, baño, cocina y sala. APRO SUR las entregó a los hogares más pobres de Tacna, a través de las Organizaciones Sociales de Pescadores Artesanales (OSPA).

“Para ellos fue una ayuda muy importante, el solo hecho de que las casas tuvieran puertas y una llave para cerrarlas era muy emocionante para los pescadores”, recuerda también emocionado Ricardo Bernales.

Medios de transporte

Otro problema que encontró Apro Sur fue que los pescadores artesanales, muchas veces, tenían que caminar hasta cuatro kilómetros para llegar a la playa a pescar. Esto demoraba mucho la llegada del pescado a los mercados, con lo cual perdían la venta o tenían que venderlo a un precio mucho más bajo para no regresar a casa sin dinero.

Para resolver esto se adquirieron motos, de tal forma que los pescadores podían tener el pescado del día en los mercados a las 8 de la mañana y vender el producto a un precio real.

Señaló que la calidad de vida mejoró mucho, tanto en Tacna como en Moquegua, pues luego de satisfacer las necesidades básicas, se entregaron equipos que iban a ser usados en sus faenas de pesca, como redes, botes, motores fuera de borda, así como una camioneta y el alquiler de una oficina para las labores de las organizaciones de los pescadores.

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